miércoles, 22 de noviembre de 2006

PRACTICAS SISTEMICAS PARA MANEJAR LA COMPLEJIDAD EN AGROECOSISTEMAS- FERNANDA ORTUÑO


Con el vehemente deseo de contribuir al conocimiento de los estudiantes y profesores de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador Sede Ambato y especialmente a su divulgación, el presente trabajo es la recopilación de ideas, pensamientos, conclusiones y conceptos y estudio acerca de las “Practicas Sistemáticas para manejar la complejidad en Agroecosistemas” realizado por el Dr. Sandro Luis Schlindwein, Agrofísico, Profesor de la Facultad University of Santa Catarina, en Florianópolis, Brasil desde 1993. Doctor en ciencias del Suelo de la Universidad de Gottingen ubicada en Alemania. Fundador y coordinador del Programa de Agroecosistemas.

Desarrolla indicadores de sostenibilidad para las interacciones hombre-naturaleza. Colaboro en el centro Leibniz para la búsqueda científica en agricultura (ZALF) en Muncheberg, Alemania.

Fue investigador invitado en el centro para la Complejidad y Cambios de la Open University de Gran Bretaña, participo en el Primer congreso de Ciencias en Sistemas realizado el 24 de Noviembre del 2005 en Quito-Ecuador exponiendo una propuesta de utilización de energías renovables y agricultura orgánica libre de químicos, enfocados para el desarrollo regional y urbano.

En esta era de la Pos-Información que nos permite participar activa y exitosamente en los procesos de globalización del conocimiento y comunicación, el Dr. Schlindwein nos invita a ser parte de la solución, a realizar un análisis a través del pensamiento sistemático de la situación en nuestros campos agrícolas, nos habla de aspectos generales relacionados con el pensamiento sistemático y la practica sistémica y como los enfoques sistemáticos han sido aplicados a la investigación y extensión en la agricultura, concluye presentándonos una herramienta que fue desarrollada en su grupo de investigación, adaptada para ayudar a un proceso de toma decisiones de un sistema de producción y como un sistema de aprendizaje para manejar situaciones de complejidad que a la vez es un ejemplo de la practica sistemática para el aprendizaje social.


La agricultura se desarrolló con un propósito tan simple como fundamental: proveer una nutrición humana adecuada. En todo el mundo, los agroecosistemas producen suficientes alimentos como para suministrar a cada habitante del planeta 2.757 kcal diarias, lo suficiente para satisfacer los requerimientos nutricionales humanos mínimos. Las actividades agropecuarias constituyen uno de los usos del suelo más comunes del planeta y por eso los Agroecosistemas son bastante extensos. La forma como se definan determinará su extensión exacta. Utilizando imágenes de satélite, en el APEM se definieron las áreas agropecuarias como aquéllas en que por lo menos el 30% de la tierra se utiliza para cultivos o pastizales con un alto grado de manejo. Siguiendo esta definición, los agroecosistemas cubren aproximadamente el 28% de la superficie terrestre (excluyendo a Groenlandia y la Antártida).

La extensión real de los agroecosistemas se encuentra probablemente entre estas estimaciones. Dado que la información satelital se basa sólo en los datos recogidos durante un año, es posible que las áreas que no se cultivaron ese año en particular, pero que de todos modos se utilizan con fines agropecuarios De acuerdo con la FAO, el 69% de los agroecosistemas contiene pastizales permanentes, mientras que el área restante se halla cultivada. Sin embargo, este promedio mundial oculta diferencias muy grandes entre las regiones en lo que se refiere a la distribución de tierras de cultivo y pastizales. Los Agroecosistemas son comunidades de plantas y animales interactuando con su ambiente físico y químico que ha sido modificado para producir alimentos, fibra, combustible y otros productos para el consumo y procesamiento humano. La agroecología es el estudio holístico de los Agroecosistemas, incluidos todos los elementos ambientales y humanos. Centra su atención sobre la forma, la dinámica y función de sus interrelaciones y los procesos en el cual están envueltas.

Un área usada para producción agrícola, por ejemplo un campo, es visto como un sistema complejo en el cual los procesos ecológicos que se encuentran en forma natural pueden ocurrir, por ejemplo: ciclaje de nutrientes, interacciones predador-presa, competencia, simbiosis y cambios sucesionales. Una idea implícita en las investigaciones agroecológicas es que, entendiendo estas relaciones y procesos ecológicos, los agroecosistemas pueden ser manejados para mejorar la producción de forma más sustentable, con menores impactos negativos ambientales y sociales y un menor uso de insumos externos. El objetivo de la agroecología es proveer ambientes balanceados, rendimientos sustentables, una fertilidad del suelo biológicamente obtenida y una regulación natural de las plagas a través del diseño de agroecosistemas diversificados y el uso de tecnologías de bajos insumos (Gliessman, 1998).

Los agroecólogos están ahora reconociendo que los policultivos, la agroforestería y otros métodos de diversificación imitan los procesos ecológicos naturales y que la sustentabilidad de los Agroecosistemas complejos se basa en los modelos ecológicos que ellos siguen. mediante el diseño de sistemas de cultivo que imiten la naturaleza puede hacerse un uso óptimo de la luz solar, de los nutrientes del suelo y de la lluvia (Pret, 1994).

En esencia, el manejo óptimo de los Agroecosistemas depende del nivel de interacciones entre los varios componentes bióticos y abióticos. A través del ensamble de una biodiversidad funcional es posible iniciar sinergismos que subsidien los procesos del agroecosistema a través de proveer servicios ecológicos tales como la activación de la biología del suelo, el reciclado de nutrientes, el aumento de los artrópodos benéficos y los antagonistas y otros más (Altieri & Nicholls, 1999).
Actualmente, hay una gama diversa de prácticas y tecnologías disponibles las cuales varían, tanto en efectividad, como en valor estratégico. Las prácticas clave son aquellas de naturaleza preventiva, de multipropósito y que actúan reforzando la inmunidad del agroecosistema a través de una serie de mecanismos.

Un entendimiento más amplio del contexto agrícola requiere el estudio de la agricultura, el ambiente global y el sistema social, teniendo en cuenta que el desarrollo social resulta de una compleja interacción de una multitud de factores. Es a través de esta más profunda comprensión de la ecología de los sistemas agrícolas, que se abrirán las puertas a nuevas opciones de manejo que estén más en sintonía con los objetivos de una agricultura verdaderamente sustentable.

El principal foco está puesto en la reducción o eliminación de agroquímicos a través de cambios en el manejo, que aseguren la adecuada nutrición y protección de las plantas a través de fuentes de nutrientes orgánicos y un manejo integrado de plagas, respectivamente. A pesar que han tenido lugar cientos de proyectos orientados a crear sistemas agrícolas y tecnologías ambientalmente más sanas, y muchas lecciones se han aprendido, la tendencia es aún altamente tecnológica, enfatizando la supresión de los factores limitantes o de los síntomas que enmascaran un sistema productivo enfermo.

La filosofía prevaleciente es que las plagas, las deficiencias de nutrientes u otros factores son la causa de la baja productividad, en una visión opuesta a la que considera que las plagas o los nutrientes sólo se transforman en una limitante, si el agroecosistema no está en equilibrio Por esta razón, todavía persiste y prevalece la visión estrecha que la productividad es afectada por causas específicas y por lo tanto, que la solución de estos factores limitantes, mediante nuevas tecnologías, continúa siendo el principal objetivo.

Esta visión ha impedido a los agrónomos darse cuenta que los factores limitantes sólo representan los síntomas de una enfermedad más sistémica inherente a desbalances dentro del agroecosistema y han provocado una apreciación del contexto y la complejidad del agroecosistema que subestima las principales causas de las limitaciones agrícolas

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